JUSTICIA O IMPUNIDAD....Por Yamidt Henao
Era una tarde soleada, algo de viento y la frescura que esta me producía era en buena parte de la alegría que tenia ese día; pero soy sincero lo que mas la producía, era que en esta tarde, en ese parque, estaba la feria; las ferias en puerto Asis, pueblo pequeño del putumayo, son una fila de casetas construidas con tan solo algunos párales (varas de madera) y cubierta con costales de polietileno como si fuera un plástico remendado. Se ofrecía de todo, ropa, artículos curiosos, sin embargo lo mas lindo, lo mejor que podía ofrecer esa feria eran las sorpresas. Dentro de ellas un muñeco o un juego muy pequeño envuelto en una bolsa de papel color blanco, por supuesto para no delatar su contenido interno. La razón de mi alegría sé veía opacada, por la falta de dinero; es cierto no tenia ni un peso para comprar cuantas sorpresas pudiera; pero fue tanta las ganas de tener aunque sea solo una, si tan solo de cualquier manera pudiera descubrir y apoderarme de una de ellas; era la idea que no salía de mi cabeza. Pues que mas da he decidido Robarla, si aunque muchos se sorprendan, he decidido Robarla. Me acerque lentamente por lo menos durante 4 ocasiones a la canasta donde se encontraban, y con la firme idea de hacer creer al dueño que realmente estaba interesado en comprarle, ya en la visita numero 5, durante un descuido del señor que vendía las sopresas, tome con mano firme una sorpresa, deslizándola por debajo de mi cuerpo he intentado introducirla dentro de mi ropa interior. Cuando ya creí tener el objeto que tanto deseaba; el rostro de aquel hombre, como si su extremo del ojo izquierdo pudiera ver no solo el acto impropio que me disponía a hacer; si no también mis intenciones; fue desapareciéndole la sonrisa amable propia de un vendedor, a una amarga e intimidante; fue tal la rabia de aquel señor, que no dudo ni por un segundo tomarme el brazo derecho dando un pequeño impulso hacia mi, con la fuerza de un hombre de 30 y algo de años, para un pequeño de solo 9. Esta rabia y violencia del dueño, aun están gravados en mi alma y corazón; pero relatar lo que en diez minutos sentí, no-cabria en las paginas de este escrito; solo les quiero contar, que aquel señor decidió llamar a mi padre. No sé si tenia más miedo de lo que él me pudiera hacer, o si prefería que el señor me castigara hasta que su rabia terminara. Pero era inevitable; el estaba llegando. Para mi sorpresa, mi padre saco del bolsillo 10 pesos; ese era el precio de mi sufrimiento, me tomo de la mano y con voz suave me insinúo que lo acompañara. Me contó algo sobre su juventud, me dijo que él en otra vida, tal vez se había dedicado a robar; por que en muchas ocasiones durante su niñez, había sentido esa necesidad casi sin poder controlarla; me hablo de las palabras de su padre y de las enseñanzas del mismo; me dijo que el había aprendido finalmente, que ese acto era casi imperdonable para uno mismo. Me dijo que cuando quisiera hacerlo, reflexionara sobre las palabras que me había entregado y que era parte del tesoro reservado para sus hijos; así comprendí que eso NO sé hacia, que era malo, imperdonable para una mismo. El día de ayer 28 de noviembre de 2007; encontré en las noticias que un hombre llamado alias “DON BERNA”; confeso 300 asesinatos, si 300 personas asesinadas sino por su mano, tal vez por alguna orden suya. Lleno de dolor, quiero pedirle a mi padre si tal vez me pueda enseñar, me pueda llevar de la mano y le ofrezcamos algunas palabras para que nadie en el mundo cometa semejante acto; quiero poder, ni siquiera permitir que una noticia de esta magnitud pueda salir en un periódico o noticiero de televisión; no por que lo prohiban, si no talvez por que sea INIMAGINABLE.
Saludos;
-- Yamidt Henao M
-- Yamidt Henao M
Ingeniero de Comunicaciones E-BUSINESS DISTRIBUTION COLOMBIA S.A.
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